Dossier: Homenaje a Julio Laporta Hellín

La edición del 25/09/1928 del periódico El Noticiero Regional nos contaba con todo lujo de detalles los funerales del respetado y admirado Julio Laporta Hellín que falleció siendo director de La Primitiva y cinco meses después del estreno del que sería su testamento musical Un Moble Més. Cumpliéndose noventa años del triste suceso, reproducimos este documento periodístico  junto con un fragmento de las memorias de Rafael Coloma (1) La Espiga de Oro donde nos habla del temperamento del maestro y cómo fue el estreno de esta obra.

EL FALLECIMIENTO DE DON JULIO LAPORTA

El entierro del cadáver del insigne maestro, constituye una sentida manifestación de duelo

Una lluvia torrencial se desencadenó el domingo por la tarde. Creímos, por ello, que el pueblo de Alcoy no hubiera podido rendir su último tributo al llorado maestro. Pero apenas cesó de llover y empezó la ceremonia del entierro, vimos acudir enorme concurrencia a la casa mortuoria. Asisten todos los músicos de Alcoy, los directores llevan las cintas negras que penden del ataúd, el cual es llevado por músicos de La Primitiva.

La Primitiva al 1925 amb Julio Laporta de director. També va ser director de La Nova entre 1900 i 1910

Hay representación de todas las clases sociales: Alcoy entero ha acudido a la triste ceremonia. Seis coronas son el homenaje póstumo de las corporaciones musicales al ilustre decano de los directores alcoyanos.

Abre marcha la Nueva del Iris, siguiendo La Primitiva, Cruz Roja, y capillas de las dos primeras. Presiden los familiares del finado.  La Nueva del Iris interpreta la marcha de Curro Vargas, del inmortal maestro Chapí, cuya melodía inimitable, cadenciosa, melancólica y triste, hace asomar las lágrimas a los ojos de muchos.

Al llegar a la Parroquia de Santa María, la comitiva llenaba la ancha plaza y aún no cesaban de unirse muchos más.  Sobre el féretro, de caoba, con herrajes de plata, se colocó la gorra de aquel uniforme azul que amó tanto el maestro.  Después de los cantos fúnebres de los sacerdotes se pone la comitiva en marcha. Al llegar a la Plaza de la Constitución, se observa claramente el sentimiento popular.

Apolo tiene cerradas sus puertas. Ante ellas se sentó muchas veces el finado, acompañando en la tertulia a sus amigos y camaradas.  Las dos capillas, Nueva del Iris y Primitiva, dirigidas por D. José Carbonell, entonan un responso. Este resulta altamente emocionante.

Reanudada la marcha, óyense de nuevo los sones de Margot (2), inspiradísima composición que D. Julio Laporta instrumentó tan acertadamente.  La calle de San Nicolás la ocupaba enteramente la comitiva. Y mientras todos comentaban la grandiosa labor desarrollada por el finado y la pérdida que representa su fallecimiento para el Alcoy artístico, oíanse los sones armoniosos de esa marcha que con tanto entusiasmo preparó y dirigió.  La Primitiva la interpretó sin interrupción desde Santa María hasta la Puerta de Villena (3), en donde se despidió el duelo. Y aún siguieron acompañando a su director los músicos de la misma, que al despedirse de él para siempre, lloraban como niños.

El pueblo de Alcoy,  demostró que quiere en verdad, a sus artistas. ¡Descanse en paz el insigne maestro y gran director!

Fragmento del capítulo EL VIOLÍN DE DON CAMILO de LA ESPIGA DE ORO, de Rafael Coloma (pags. 68 y 69)

“…..Vivía don Julio en un segundo o tercer piso de la calle de San Gregorio, mano derecha conforme se entra a la misma por la de Santo Tomás. Y a su casa iba yo a dar clase todos los días. Don Julio debía estar muy delicado de salud, tuberculoso tal vez, era un empedernido fumador y tenía poca vista. Le estoy viendo con su guardapolvo amarillento de dril, tomándome la lección de La escuela del solfeo o del método Alard. En aquella época todos andaban mal de recursos y a don Julio le compraron los míos su violín. Don Julio solía decirme, cuando desprendióse del instrumento, que lo tocase mucho, pues estaba un tanto sordo de años que llevaba sin sonar. El violín de don Julio era un excelente instrumento. Con él don Julio había tocado de concertino en orquestas de ópera y zarzuela.  Don Julio era poco comunicativo, seco, serio. Cuando llegaba el buen tiempo, la clase la dábamos en la Sociedad Apolo. Don Julio, a eso del mediodía, estaba sentado indefectiblemente en la acera de Apolo, con su bastón de puño de plata y sus amigos. Mas, así que me veía llegar, dejaba a sus contertulios y entraba, pasito a paso, en la sociedad. La clase la dábamos en la sala de juego, de madera el pavimento. Cuando don Julio aparecía en la vasta estancia, afinado como ya tenía yo el instrumento, acometía la lección. Don Julio apenas si hablaba; paseaba de arriba abajo por la amplia sala, las manos en la espalda. De cuando en cuando musitaba sin volverse: “Do sostenido”, y proseguía su deambular. Y nada más: ni una palabra de aliento, ni una alusión al tiempo que hacía, ni siquiera adíos cuando me marchaba. Nada. Cierto día. puede que la única vez que se explayó conmigo, don Julio me dijo: “Si quieres, ven esta noche al ensayo de la banda y oirás una cosa que he compuesto”. Y aquella anoche asistí al primer ensayo de Un moble més. No tenía titulo pensado para la pieza, mas como algunos insistieron en que había que darle uno, don Julio la bautizó raudo así: “Un moble més”, atendiendo a que pensaba dedicársela al Pansit, un comerciante con tienda abierta de muebles – de ahí lo de Moble- en la calle del Vall, muy amigo suyo, y además, de la Sociedad Apolo y de la Comparsa de los Abencerrajes. Seis meses después de estrenada la pieza, me quedé sin maestro. Nadie de cuantos estuvimos esa noche en el ensayo de Un moble més, pudo pensar que la marcha mora aquella iba a ser la última composición de don Julio. La marcha hizo furor en años sucesivos, hasta que reapareció L’Entrà dels Moros de Camilo Pérez Monllor en 1940….” (El video correspon al concert de Diumenge de Rams de 2010)

(¹) Rafael Coloma fue escritor, periodista y político. Fundador, junto a otros, del partido Falange Española, participa en las detenciones de gente acusada de colaborar con la República al final de la Guerra Civil. Fundador del periódico Ciudad en 1953 y escritor muy fecundo destacando la biografía de Juan Cantó “Juan Cantó, artista muy laborioso”, su autobiografía “La espiga de oro”o “Los episodios alcoyanos de la guerra de España 1936-1939”. Combatiente de la División Azul. Archivero de Alcoy.

(2) Marcha de procesión de Joaquín Turina que el mismo Laporta transcribió para banda un año antes de su muerte.

(3) Actualmente, a la altura de El Camí.

 

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