Adrián Espí Valdés: Deconstruint “Uzúl el-msélmin” (VIII)

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Impossible enumerar en aquesta petita presentació el vast currículum de Espí Valdés. El, en l’actualitat, president del Club Taurino d’Alcoi, és Doctor en Història de l’Art; Acadèmic corresponent de les Reials Acadèmies de Belles Arts de San Fernando de Madrid, Sant Carles de València, Catalana de Belles Arts de Sant Jordi de Barcelona i de Santa Isabel d’Hongria de Sevilla. També és Músic d’Honor de la Nova, sent un divulgador de la cultura alcoiana amb nombrosos articles, llibres i treballs sobre pintura, tradicions alcoianes o música (recordem que, en el tema musical, és autor de Primer Centenario de la Música Festera Alcoyana 1882-1982″ i de la comèdia “La Nova se’n va a l’Orà”). El seu últim treball, Pinacoteca Taurina Alcoyana 2013″

 

“UZUL EL M’SELMIN”:  RECUERDO Y NOSTALGIA

 

Adrián Espí Valdés2

Adrián Espí Valdés (Alcoi, 1940)

Creo recordar que oí por primera vez “L’Entrà dels Moros” en 1955. Yo era un chaval que estudiaba Bachillerato. Fue en el ensayo previo al concierto de La Vella en el Goya, cuando la histórica banda era dirigida por el mestre Fernando de Mora –Don Fernando- en aquellos matinales musicales y musicados que en ocasiones se titulaban “Concierto de repaso de pasodobles”, cercanas las fechas de nuestros Moros y Cristianos.

 Y desde entonces, con aquel regalo estético, quedé deslumbrado. ¡Qué emoción! ¡Cuánta belleza! Lujuriantes sonidos, una borrachera que transporta y traslada expresividad y emoción a quien con absoluto silencio y en pleno goce endopático, penetra en el secreto –o en los secretos- de la excepcional pieza.

 Y he vivido visualmente “Uzul El-M’Selmin” en la filà de Apolo, descendiendo los Abencerrajes por San Nicolás, a la altura del Círculo Industrial y La Casa del Pavo, dirigiendo y conduciendo la escuadra vespertina, y como cabos, dos festeros de diferente carácter, y diferente gesto y movimiento: Manolo Castañer, industrial, padre del entrañable pintor Ramón –el mejor de todos cuantos han vivido el siglo XX-, y Julio Berenguer, escritor y contumaz investigador. La misma marcha para dos estilos distintos.

 La elegancia, la pastosidad de Castañer, con el “chafarot” a ras del suelo o adoquinado, con el cigarro-puro entre los dedos de la mano izquierda, sus gafas de buen diseño cubriéndole los ojos… y la majeza a veces “bailarina” y ritualista de Julio, médico y poeta, cuando la banda, la laureada Primitiva arremetía apasionadamente haciendo vibrar sus percusiones y sus instrumentos de metal, o bien cantaba con la madera, recitando versos mágicos.

 1955-04-03 Conservo el programilla de mano. El concierto se efectúa el 3 de abril de 1955 a las 11.15 h. de la mañana. Y se inicia –curiosamente- con el “Himno de Fiestas” de Barrachina. Por primera vez, se interpreta el pasodoble de Amando Blanquer –obra de juventud- “Escultura”. Otro pasodoble no bien conocido es “Bolcheviqui” de Evaristo Pérez Monllor.

 Obras de Alfredo Alberola; “Julio Pastor”, también de Blanquer, subrayado como pasodoble de concierto. “Suspiros del Serpis” de Pepiquet Carbonell, primer premio del concurso del 54. Y dos obras de excepcional belleza: “Gentileza” del alteano José Alfosea, y “Mi homenaje” del maestro albaidense Fernando Tormo.

 Curiosamente, al finalizar la segunda parte –el concierto se estructura en tres- La Vella interpreta “Rapsodia Húngara, número 2” de Liszt…y claro, “Uzul El M’Selmin” o “L’Entrà dels Moros” del maestro Pérez Monllor, para dejar en el auditorio el mejor de los sabores y más profundas emociones.

Debo añadir que, a partir de aquel domingo, esta novedosa marcha mora figuró en muchos de los conciertos, entrando ya en el repertorio con frecuencia “Abencerrajes” (Tarde de abril)” de 1957: belleza, técnica, armonía y poesía, partitura del joven Amando Blanquer Ponsoda.

1955-04-03_2Y en estos programillas de mano, simplemente una hojita o un díptico de 14 x 10 mm. cerrando el enunciado del repertorio a interpretar, se incluían breves poemas referidos a la música. Entre los autores, M. Bou Llácer –músico de la propia banda-, Antonio Revert, Ernesto Valor, José Cuenca Mora y también yo mismo los escribí.

“L’Entrà dels Moros” de 1914 –cien años cumplidos- emocionaba siempre y siempre será aplaudido apasionadamente por el público, figurando entre las grandes composiciones –irrepetibles- como “Un moble més”, “Fontinens”, “A la Meca”, “Genna al Arif” y “Any d’Alferes”.

Cierro los ojos, eso sí, con el CD a plena voz y al fondo de la habitación, y aquí están Manolo Castañer y Julio Berenguer tanto en las tardes soleadas y luminosas como en aquellas otras entoldadas y húmedas, lluviosas.

ADRIÁN ESPÍ VALDÉS

Académico de Bellas Artes de las

Reales Academias de Valencia,

Madrid, Barcelona y Sevilla

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